Fuente: EFE.
El "pre-requisito indispensable" para conseguir la sostenibilidad de los recursos energéticos es "la solidaridad planetaria", derivada de la aceptación de las limitaciones de la Tierra, ha dicho el Premio Nobel de Física de 1969 Murray Gell-Mann.
Durante su videoconferencia dentro del curso de verano "Desarrollo sostenible, energía y transporte: manejando la paradoja", patrocinado por BP oil España, el inventor teórico de los "quarks" (las partículas más elementales de la materia) destacó la importancia de transformar el crecimiento de la riqueza de los países de "cuantitativo a cualitativo".
Para ello, añadió Gell-Mann, copresidente del Comité Científico del Instituto de Santa Fe (Nuevo México, Estados Unidos), es necesario cumplir algunos "requisitos", entre los que destacó el cambio de "lealtades locales por una solidaridad planetaria", dado que "la sostenibilidad del planeta afecta a todos por igual".
Consciente de que no "es posible por ahora que los países menos desarrollados busquen este tipo de crecimiento", el físico estadounidense analizó otras condiciones para que "a mediados de este siglo se pueda hablar de desarrollo sostenible".
Una mejor información para la opinión pública, "no la desinformación o el caos que se genera a veces con ciertos temas", o conseguir una tecnología que no dañe el medioambiente "son condiciones indispensables para la transición" de la sociedad actual a la del desarrollo sostenible, matizó Gell-Mann.
El premio Nobel de Física publicó a mediados de los noventa un libro de divulgación científica, "El quark y el jaguar", en el que expone teorías como la necesidad de "instituciones supranacionales para resolver problemas globales", como pasa en la naturaleza, "donde aparecen entidades que se hacen cada vez más complejas".
Así sucede en el mundo de los hombres, a su juicio, por lo que "la última oleada de globalización" actual requiere de soluciones que sean coherentes con este hecho, "lo que pasa ahora en un punto del planeta repercute casi de forma inmediata en todo el mundo".
La sostenibilidad de los recursos energéticos "no deja de ser una elección de un país", y citó el ejemplo del suyo, Estados Unidos, donde el gobierno de George W. Bush no firma el Protocolo de Kioto "por supuestas razones de equidad", aunque prefirió no pronunciarse más al respecto de la postura de Washington.
En cuanto a la suya señaló que "aunque no es perfecto, yo ratificaría el Protocolo de Kioto", y también lo harían más ciudadanos americanos "si estuvieran mejor informados de lo que realmente ocurre". Este es, según Gell-Mann, un ejemplo de cómo la falta de "mentalidad planetaria" impide el desarrollo de un proyecto común para acercarse a una gestión sostenible de los recursos.
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